15 noviembre 2019

Los tatuajes arte o vandalismo


Por: Juan C. Ramírez.
El tatuaje como arte, es tan efímero como la vida misma, pero su significado es tan fuerte, como para enterrase con él. Cuando de tatuajes se habla, la mayoría de la gente los asocia con delincuencia o temas vandálicos. Por eso es muy común recibir sermones de nuestros padres acerca de lo indecentes que se ven, y de lo malo que sería, si su hijo se tatuara.
El tatuaje es visto como sinónimo de maldad o rebeldía, de persona que vive su vida bajo sus propias reglas, y no le importa lo que piense la demás gente. Es esta mirada negativa hacia el tatuaje, la que hace olvidar que el tatuaje es un arte que muy pocos logran hacer bien. Capaz de provocar un sinnúmero de reacciones y sentimientos opuestos como interés, admiración, consternación, asco, asombro u oposición, este arte no pasa desapercibido en el cuerpo de una persona.
Es por esto que cualquier persona que vea un tatuaje se pregunta el porqué del tatuaje. Es aquí, en su significado, donde este arte adquiere su verdadera importancia pues varía dependiendo de la cultura, la época y la persona que lo porta. Los tatuajes tienen que ser vistos como un arte y no como un tabú.
Como lo dice Phystoria (página de historia universal) “Así como los demás artes, el tatuaje toma diferentes significado dependiendo de la época, la cultura y la persona tatuada. Para los antiguos habitantes de la isla de Borneo ubicada al sur de China, los tatuajes representaban la captura y posterior esclavitud de los hijos de sus oponentes. Para los hindúes y los tibetanos, los tatuajes son una forma para superar los momentos difíciles de la vida como la pubertad, el embarazo, las enfermedades y la tristeza.
Tatuajes que significan protección frente a enfermedades pueden ser encontrados desde Egipto hasta Sur África. Los Piratas solían tatuarse un gallo en un pie y un cerdo en el otro pues significaba que no morirían ahogados. Para los maoríes (habitantes de Nueva Zelanda), el tatuaje sigue teniendo el mismo significado de sus ancestros, un pasaje que documenta la vida de la persona en la tierra para poder vivir después de la muerte. 
Hoy en día el tatuaje conmemora parientes muertos, momentos difíciles y felices de la vida, amores, ideologías, grupos musicales, sentimientos y un sinnúmero de significados que van ligados a la persona tatuada. Como se puede apreciar, el tatuaje puede tener diversos significados como lo tienen las demás artes, la diferencia de éste, es que el significado siempre estará ligado a la persona que lo porta, haciendo que el tatuaje tome una fuerza personal, que conecta al portador con el tatuaje.
Sin embargo para que una obra de arte sea apreciada en su totalidad se necesita más que el significado de la obra, se necesita de la estética. La calidad y el detalle son los determinantes para que un tatuaje tenga una estética deseada. El tatuaje debe ser dibujado en la piel mediante líneas finas de color negro hasta obtener el bordeado del dibujo. Luego se debe seguir al relleno de la obra, donde el sombreado y el juego de colores, son los responsables del detalle en el tatuaje.
La ultima razón por la cual el tatuaje tiene que ser considerado un arte, es porque detrás de cada tatuaje esta un autor. Es el artista el que verdaderamente se encarga de captar e interpretar la idea y el significado que le pide su cliente, para luego mediante su experiencia, su técnica y su creatividad, plasmar en la piel la obra de arte.
Pero convertirse en un tatuador profesional (y al decir profesional me refiero a poder vivir del arte de tatuar) tiene las mismas dificultades que convertirse en un pintor profesional, en un músico profesional, etc. Se sabe que en cualquier arte existen diversas técnicas para crear las obras, que además, estas técnicas requieren de un largo proceso de aprendizaje mediante el cual el artista va obteniendo experiencia y va mejorando la calidad de su arte. A esto se le debe sumar el hecho de que el artista debe ir tomando o formando su toque mágico, el cual lo distinguirá del montón y le dará reconocimiento. Todo esto aplica en su totalidad al arte del tatuaje pues tanto la técnica, como la originalidad y la creatividad hacen del tatuador, un buen artista. Pero a diferencia de las demás ramas del arte, y en especial en el mundo actual, no existe ninguna escuela ni universidad donde alguien pueda ir a estudiar el arte de tatuar. La forma de aprendizaje de este arte sigue siendo la relación entre maestro aprendiz, que se remonta a las culturas indochinas y japonesas.
Hoy día, por lo general, la persona que quiere aprender a tatuar debe ponerse a disposición de su maestro o tutor, con el fin de que este le enseñe a tatuar. Una vez el tutor crea que su aprendiz está listo para convertirse en un tatuador, lo deja empezar a practicar su arte como medio de supervivencia. Esto no quiere decir que el aprendiz deje de aprender de su tutor ni que sea su día de “graduación” un artista respetado; esto solo significa que ha comenzado su verdadera carrera de tatuador para luego ser alguien reconocido.
En síntesis, debido a que el tatuaje posee significado, estética, y una persona que lo crea, tenemos que verlo como un arte. Tal como el pintor usa el lienzo para plasmar su obra, el escritor una hoja para escribir un poema, y el músico un instrumento para reproducir sentimientos, el tatuador usa la piel para impregnar su obra.
Sin embargo, así como no podemos ver el arte de tatuar como un tabú, tampoco podemos ver a este, como una moda. Es decir como algo trivial, que en determinado tiempo, tan sólo significa seguir la masa. El porqué no podemos ver a este arte como una moda, se debe a que estaríamos olvidando el misticismo y el significado de este arte. Aquella tradición ancestral, que era practicada por los más sabios, los líderes o los viejos. Donde la estética, iba más allá de la mera belleza y se convertía en orgullo, prestigio y honor. Y donde el significado no era el estar igual que la masa, sino un simbolismo religioso, una cura para enfermedades emocionales, un cambio trascendental en la vida o la vida misma en sí.
Hoy en día, muchos de los que portan tatuajes, no conocen el significado histórico y ancestral que tiene el tatuaje, y por ende, no disfrutan de sus tatuajes tanto como pudieran hacerlo. Sin embargo, muchos de esos tatuajes van más allá de una moda y se convierten en curación espiritual y/o emocional, en símbolos religiosos para obtener protección y en recuerdos que conmemoran episodios de la vida.
En suma no podemos pretender, que el tatuador de hoy día sea siempre un sabio o un líder, pero sí alguien que sepa más sobre este arte que nosotros. Y tampoco podemos pretender que llegue a representar lo que representaba en el pasado, pero sí representar las situaciones del presente.

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