RELEXIÓN DE UN PROFESOR DESPUÉS DE UNA SESIÓN SOBRE CARICATURA Y EL DISEÑO DE UNA SITUACIÓN PARA LA FUNCIÓN LINEAL.
En medio de la mañana cálida, serena y clara me dirigí con ansias al lugar pactado, en el cual encontraría respuesta a la demanda que desde hace tiempo había buscado. No pasó mucho tiempo cuando allí yo hallaba aquel quien respondiera a lo indagado. Dirigímonos entonces a la puerta iluminada que conducía a los espacios modelados.
Iniciase el trajinar por la colina teorizada de acantilados grandes y profusos, sabiendo entonces que el bagaje que llevaba duraría apenas para unos minutos. De pronto las luces de la actual morada se alejaban dando paso a un lugar más apagado, fue entonces cuando supe al observar lo que pasaba, que el cielo aquel de mi saber había acabado.
Caminamos entonces al sitio que habitaban las almas del docente encasillado, aquellas que apenas un haz de luz imaginaban porque la sociedad había obstaculizado. Supe entonces que aquellos que niegan la certeza de la razón que capta lo vivido, purgando para siempre así la posibilidad cautiva de modelar la realidad de un niño. Sujetándome de acepciones simples que volaban intenté justificar del aula lo pasado. Sentí entonces que la sombra de mis actos se acercaba presagiando un infierno aproximado.



